Hadas y duendes Tarot
Diferencia entre Angel y Amigo Un ángel no nos escoge, Dios nos lo asigna. Un amigo nos toma de la mano y nos acerca a Dios. Un ángel tiene la obligación de cuidarnos. Un amigo nos cuida por amor. Un ángel te ayuda evitando que tengas problemas. Un amigo te ayuda a resolverlos. Un ángel te ve sufrir, sin poderte abrazar. Un amigo te abraza, porque no quiere verte sufrir. Un ángel te ve sonreír y observa tus alegrías. Un amigo te hace sonreír y te hace parte de sus alegrías. Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche. Un amigo te escucha, sin decirle que lo necesitas. Un ángel, en realidad es parte de tus sueños. Un amigo, comparte y lucha por que tus sueños, sean una realidad. Un ángel siempre esta contigo ahí, no sabe extrañar. Un amigo, cuando no esta contigo, no solo te extraña, también piensa en ti. Un ángel vela tu sueño. Un amigo sueña contigo. Un ángel aplaude tus triunfos. Un amigo te ayuda para que triunfes. Un ángel se preocupa cuando estas mal. Un amigo se desvive porque estés bien. Un ángel recibe una oración tuya. Un amigo hace una oración por ti. Un ángel te ayuda a sobrevivir. Un amigo vive por ti. Para un ángel, eres una misión que cumplir. Para una amigo, eres un tesoro que defender. Un ángel, es algo celestial. Un amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la vida, el amor y la amistad. Un ángel quisiera ser tu amigo. Un amigo, sin proponérselo, también es tu Angel.
22.8.10
"Hechizos" de hadas
Las aves son muy especiales para las hadas, siendo para estos seres el equivalente de perros y gatos para los humanos. Las dríadas tienen la responsabilidad de enseñar a las crías de los pájaros a cantar, y otras hadas alimentan a los pajaritos con frutas blandas e insectos muertos. Si un nido cae de un árbol, las hadas harán todo lo posible para devolverlo a su sitio.
Los ratones blancos salvajes son utilizados por las hadas de la aristocracia para que tiren de sus opulentos carruajes mágicos.
Las hadas usan telarañas, ajo y miel para sanar heridas. La telaraña es un vendaje, el ajo un antiséptico y la miel un bálsamo calmante. Envueltas en hojas de tomillo, constituyen una excelente ofrenda mágica. Una ofrenda similar en tu casa te garantizará prosperidad en el futuro.
6.8.10
Horoscopo Celta
El horóscopo Celta consta de 21 signos regidos y protegidos por 21 tipos de especies distintas. Entre ellos el Roble ocupa un lugar privilegiado pues lo consideraban el más sagrado de los árboles por los druidas. Bajo este signo se encuentran los que han nacido el 21 de marzo, momento en que tiene lugar el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Hay que recordar, por otra parte, que el calendario Celta se basaba precisamente en los equinoccios y en los solsticios, y tanto en el sol como en la luna, y que estaba compuesto por 13 meses de 28 días cada uno.
Este horóscopo Celta no buscaba predecir futuros avatares de la vida del consultante, tan sólo hablaba de los rasgos más significativos de su personalidad, pretendiendo así servir para ayudarle a mejorar sus virtudes y corregir sus deficiencias o defectos.
Conoce ahora el árbol que te rige y te define según tu fecha de nacimiento:
* Roble, la valentía… 21 de marzo
* Abedul, la inspiración… 24 de junio
* Olivo, la sabiduría… 23 de septiembre
* Haya, la creatividad… 22 de diciembre
* Abeto, el misterio…. 2 a 11 de enero y 5 a 14 de julio
* Olmo, la nobleza… 14 a 24 de enero y 12 a 24 de julio
* Ciprés, la fidelidad… 25 de enero a 3 de febrero y 26 de julio a 4 de agosto
* Álamo, la incertidumbre… 4 a 8 de febrero y 5 a 13 de agosto
* Cedro, la confianza… 9 a 18 de febrero y 14 a 23 de agosto
* Pino, el ser organizado… 19 a 28 (incluye el 29) de febrero y 24 de agosto a 2 de septiembre
* Sauce llorón, la melancolía… 1 a 10 de marzo y 3 a 12 de octubre
* Tilo o árbol de Limas, las dudas… 11 de marzo a 20 de marzo y 13 de septiembre a 22 de septiembre
* Avellano, lo extraordinario… 22 a 31 de marzo y 24 de septiembre a 3 de octubre
* Serbal o Rowan, ser sensible… 1 a 10 de abril y 4 a 13 de octubre
* Arce, una mente abierta… 11 a 20 de abril y 14 a 23 de octubre
* Nogal, la pasión… 21 a 30 de abril y 24 de octubre a 11 de noviembre
* Castaño, la honestidad… 15 a 24 de mayo y 12 a 21 de noviembre
* Fresno o árbol de cenizas, la ambición… 25 de mayo a 3 de junio, 22 de noviembre a 1 de diciembre
* Aliso, Carpe o Hornbeam, el buen gusto… 3 a 13 de junio y 2 a 11 de diciembre
* Higuera, la sensibilidad… 14 a 23 de junio y 12 a 21 de diciembre
* Manzano, el amor… 23 de diciembre a 1 de enero y 24 de junio a 4 de julio
Ents
Un ents es un arbol magico, y hasta se podria decir sagrado.
Cada uno tiene un significado diferente, y un culto.
Culto del árbol
Desde el principio del tiempo los celtas habían mantenido una relación vital con los árboles. Relación que se mantiene aun hoy en casi todas las leyendas, atribuyéndoles poderes mágicos, curativos, negativos, etc. Cuenta una leyenda que el mago Gwyddyon salvó la vida de un grupo de guerreros transformándolos en árboles, y así pudieron seguir peleando contra sus enemigos. Pero si bien en el capítulo anterior vimos aspectos feéricos de algunos árboles, aquí volveremos sobre ellos a la luz de las creencias más antiguas y consustanciales. Para los antiguos druidas, el árbol articulaba toda la idea del Cosmos al vivir en una continua regeneración. En él contemplaban el simbolismo de la verticalidad, de la vida en completa evolución, en ascensión hacia el firmamento. El árbol le permitía una comunicación en los tres niveles del Cosmos:
El subterráneo, por sus raíces.
La superficie de la tierra, por su tronco.
Las alturas, a través de su copa.
Esta conjunción hacía que lo considerasen el símbolo de la relación tierra-cielo.
El Roble
Era el árbol de culto entre los druidas. Su dura madera les permitía hacer un tótem y escribir. Es difícil de talar, lo que refuerza su idea de poder, fortaleza y permanencia. La antigua palabra irlandesa que lo designa se traduce como puerta. Esto da una idea de la característica de divinidad que le daban los antiguos: era algo así como el paso a otra dimensión. Creían que el roble proporcionaba seguridad, valentía, vigor y energías curativas. Sostenían que debajo de un ejemplar de este árbol se podían disipar las enfermedades y las debilidades.
El Serbal
Brindaba a los primitivos celtas fortaleza interior para triunfar sobre cualquier peligro o enemigo. Se lo ha utilizado siempre como protección en las casas, establos e incluso en cementerios. Se lo usaba en los antiguos rituales de adivinación para incrementar la sensibilidad a los mensajes internos, para poder fluir en unidad con el universo.
Los viejos Druidas construían sus varitas mágicas con madera de Fresno. Y en otras zonas de la Península, a la madera del Fresno se la atribuyeron poderes mágicos, tales como ahuyentar a los demonios o propiciar la buena suerte. Hay numerosas supersticiones que tienen al Fresno por protagonista. Entre las más curiosas están aquellas que convierten al Fresno en un excelente exorcista para ahuyentar demonios y brujas. "Se creía que al anochecer salían las brujas para hacer sortilegios contra el ganado y robar la leche de las vacas. Para contrarrestar sus actos, colocaban sobre las puertas de los establos ramas de Fresno y Madreselvas, pero especialmente del Fresno".
Aporta protección y seguridad a personas intranquilas, con sentimientos de rencor, falta de apertura emocional, miedo a relajarse y sentir allegría o carencia de amor por uno mismo y hacia los demás. Ayuda a personas con sentimientos de indefensión, bloqueadas física y psiquicamente, con vejez prematura y anulación personal. Con su energía purificaremos cuerpo y mente, logrando una visión más vital, consciente y espiritual de la vida. Se decía que, "el Fresno era un excelente remedio contra el veneno de las serpientes, y tanto, que en todo lo que ocupaba su sombra, jamás se veía animal venenoso"; de esta vieja creencia deriva la antigua superstición de trazar un círculo con hojas de Fresno para inmovilizar a las temidas víboras.
El aliso
Decían los druidas que este árbol saca al exterior los poderes psíquicos. Las leyendas europeas dicen que la energía del aliso es eterna y que nunca debería cortarse. Se decía que los instrumentos de viento hechos con su madera servían para llamar a los espíritus. Corresponde al héroe celta Bran, cuya cabeza cortada servía de oráculo.
El sauce
SAUCE – El Willow simboliza a la mujer y los ritmos del círculo. Este árbol era consagrado a la Luna y, en la tradición celta, el Universo creado. Dos huevos de serpiente color carmesí que sustentan el infinito potencial del Mundo (también contiene el Sol y la Tierra) escondido entre las ramas del sauce. La serpiente enroscada se oculta en las ramas bajo la protección del árbol.
Los huevos de gallina posteriormente sustituirán los de la serpiente y simbólicamente eran comidos como parte de la fiesta de Beltane. Este ritual fue finalmente transferido a la celebración de la Pascua en el calendario cristiano con los huevos de Pascua.
Una bella joven soltera que ha sido elegida Reina de mayo celebra en las ramas del árbol. En las raíces se encuentra la misteriosa e impresionante Diosa Lunar Cailleach. Se encuentra dentro de una oscura caverna bajo el árbol, sentada en un trono de plata. Las palabras “Brujería” y “Wicca” se derivan de la palabra “Willow”
El Willow fue también anfitrión del Muérdago de los druidas. La Serpiente (también serpiente de mar) es un símbolo de la sabiduría y la energía espiritual. Las serpientes han sido durante mucho tiempo asociadas a la sabiduría, la astucia y la reencarnación.
El majuelo
Era la planta sagrada que representaba a los Tuatha de Dannan. Servía para contactarse con los Tuatha en su actual estado feérico (ya no mítico), como también con otros seres sobrenaturales.
El acebo
Para los celtas tenía energía masculina. Era un vínculo directo con la energía divina. Por eso tener ramitas de acebo servía como protección y para despertar la sabiduría.
El avellano
Estaba relacionado con los rituales de los seres mágicos, para el cambio de forma y la proyección astral. Protegía a los viajeros y también servía como escudo para detener la energía negativa.
El abedul
Se creía que preparaba a los seres humanos para enfrentar el futuro con esperanza. Se utilizaba en rituales de purificación.
Para los celtas el abedul es el árbol del Inicio y por tanto lo asociaron al primer mes arbóreo, y le hicieron corresponder la primera letra de su abecedario, Beth. Los druidas extraían del abedul su savia azucarada para utilizarla en sus celebraciones. Esta extracción se hacía mediante unas incisiones practicadas en su tronco. Con estas incisiones, los druidas liberaban el espíritu del árbol o Dryad. El abedul está asociado en el alfabeto Ogham a la primera de las trece consonantes que forman el calendario de árboles mágicos estacionales. Los celtas usaban varitas de sus ramas para tocar los senderos y alejar los espíritus. Es un árbol que invita a la meditación, al recogimiento, a escuchar leyendas y sagas, mientras su madera arde en la hoguera. Su perfume al quemarse impregna el ambiente como el incienso y cuando su esencia se cuela por los sentidos se produce la fusión con su espíritu.
El manzano
Más tarde relacionado con el rapto de las hadas, en el origen estuvo asimilado a la feminidad y la sabiduría.
Los sabios druidas celtas creían profundamente que los bosques eran centros de poder y que los árboles eran entidades mágicas a las que había que venerar. Precisamente fueron los distintos árboles del bosque los que sirvieron de base imprescindible para el nacimiento del horóscopo Celta.
LEPRECHAUN
DUENDE NACIONAL DE IRLANDA
Leprechaun es un duende solitario que pasan su tiempo fabricando zapatos, si oyes el sonido de su martillo, él está trabajando y sabes que lo has encontrado. Si lo capturas, puedes obligarle a que revele el paradero de su tesoro, pero si lo pierdes de vista por unos segundos, él desaparecerá.
En la mitología celta, un leprechaun es un tipo de elfo o duende que habita en la isla de Irlanda desde antes de la llegada de los Celtas. Como otras razas mitológicas de la tradición irlandesa, los leprechauns se consideran criaturas de naturaleza dual material y espiritual.
Las imágenes del leprechauns, especialmente las que se ven cuando se acerca el día de san Patricio, suelen mostrar un hombrecillo vestido de verde.
Sin embargo, según cuenta la tradición, era posible verle vestido con chaqueta roja de brillantes botones plateados, calzas azules o marrones, zapatos grandes con hebillas gruesas de plata y sombrero tricornio de copa alta. Su estatura varía entre los quince centímetros y algo más de medio metro, y pueden tener cara traviesa y digna a la vez.
Alguna vez se muestra con barba y fumando en pipa. Cuando está trabajando, suelen usar un delantal de cuero de zapatero y un pequeño martillo con el que fabrica o arregla pequeños zapatos de hada.
Aparentemente, el leprechaun no tratan a sus compañeras hadas mucho mejor que a los humanos, ya que sólo les hacen un zapato, nunca el par completo. Pero quizá la incapacidad del leprechaun de hacer un par completo de zapatos se deba sólo a descuido, pues a menudo está un poco achispado de tanto beber cerveza casera.
Lleva dos petacas de cuero. En una hay un chelín de plata, una moneda mágica que regresa al monedero cada vez que paga con ella… en la otra lleva una moneda de oro que usa para probar y sobornar su salida de situaciones difíciles. Esta moneda se convierte en hojas o cenizas en cuanto el leprechaun a pagado con ella.
Los leprechauns son también llamados guardianes de antiguos tesoros (abandonados por los Danos cuando estuvieron por Irlanda), enterrados en vasijas u ollas. Esta puede ser una de las razones por las que los leprechauns tienden a evitar el contacto con los seres humanos, a los que tachan de criaturas estúpidas, frívolas y codiciosas. Si son capturados por un mortal, prometerán grandes riquezas si se les deja marchar.
Leprechaun es un duende solitario que pasan su tiempo fabricando zapatos, si oyes el sonido de su martillo, él está trabajando y sabes que lo has encontrado. Si lo capturas, puedes obligarle a que revele el paradero de su tesoro, pero si lo pierdes de vista por unos segundos, él desaparecerá.
En la mitología celta, un leprechaun es un tipo de elfo o duende que habita en la isla de Irlanda desde antes de la llegada de los Celtas. Como otras razas mitológicas de la tradición irlandesa, los leprechauns se consideran criaturas de naturaleza dual material y espiritual.
Las imágenes del leprechauns, especialmente las que se ven cuando se acerca el día de san Patricio, suelen mostrar un hombrecillo vestido de verde.
Sin embargo, según cuenta la tradición, era posible verle vestido con chaqueta roja de brillantes botones plateados, calzas azules o marrones, zapatos grandes con hebillas gruesas de plata y sombrero tricornio de copa alta. Su estatura varía entre los quince centímetros y algo más de medio metro, y pueden tener cara traviesa y digna a la vez.
Alguna vez se muestra con barba y fumando en pipa. Cuando está trabajando, suelen usar un delantal de cuero de zapatero y un pequeño martillo con el que fabrica o arregla pequeños zapatos de hada.
Aparentemente, el leprechaun no tratan a sus compañeras hadas mucho mejor que a los humanos, ya que sólo les hacen un zapato, nunca el par completo. Pero quizá la incapacidad del leprechaun de hacer un par completo de zapatos se deba sólo a descuido, pues a menudo está un poco achispado de tanto beber cerveza casera.
Lleva dos petacas de cuero. En una hay un chelín de plata, una moneda mágica que regresa al monedero cada vez que paga con ella… en la otra lleva una moneda de oro que usa para probar y sobornar su salida de situaciones difíciles. Esta moneda se convierte en hojas o cenizas en cuanto el leprechaun a pagado con ella.
Los leprechauns son también llamados guardianes de antiguos tesoros (abandonados por los Danos cuando estuvieron por Irlanda), enterrados en vasijas u ollas. Esta puede ser una de las razones por las que los leprechauns tienden a evitar el contacto con los seres humanos, a los que tachan de criaturas estúpidas, frívolas y codiciosas. Si son capturados por un mortal, prometerán grandes riquezas si se les deja marchar.
5.8.10
Los gnomos
Un gnomo es una criatura legendaria, caracterizada por su tamaño diminuto, por utilizar sombreros cónicos y por su forma de vida subterránea. Según el alquimista Paracelso, los gnomos son los espíritus elementales más importantes de la tierra.
En otras tradiciones son llamados goblins simplemente por ser pequeños, deformes y dañinos. Se cree que tienen poderes mágicos que pueden provocar sensaciones de tristeza o sentimientos de felicidad en las personas.
El gnomo es un derivado de la palabra “gnomos”, que evolucionó del latín “nuevo” y del griego “gnosis”, cuyo significando es “conocimiento”. Según algunos mitos, los gnomos reunieron conocimientos secretos junto a sus tesoros.
En los cuentos de hadas germánicos -incluyendo los relatos de los hermanos Grima- los gnomos son retratados como viejos de tez arrugada que conservan fortunas enterradas y viven bajo tierra.
Por eso, los banqueros suizos a veces son llamados “los Gnomos de Zurich”. Estas criaturas provienen de diversas leyendas populares de Europa Central, del Norte y del Este. A veces reciben otros nombres: kaukis (así se llaman los gnomos prusianos) o barbegazis, criaturas similares a los gnomos pero de grandes pies. Estos últimos aparecen en las antiguas tradiciones de Francia y de Suiza.
En otras culturas se los llama tengu, que son gnomos con alas. También se los confunde a veces con otras criaturas míticas como goblins y enanos.
Si bien los gnomos casi nunca aparecen como protagonistas de historias fantásticas, en el folklore germánico, Rübezahl es el amo del mundo terrenal: su aspecto se parece al de un gnomo de la montaña. En algunas tradiciones se lo llama “El rey Gob”.
Rudolf Steiner y otros filósofos anteriores ofrecieron conferencias donde analizaron la figura del gnomo y su útil función en el desarrollo de la vida de las plantas.
Las fuentes modernas representan a menudo a los gnomos como valientes seres diminutos que usan típicos sombreros rojos, cónicos. Sus vestimentas son azules, rojas o verdes. Habitualmente se lo ilustra con una larga barba blanca.
Donde viven las hadas??
La respuesta es simple: en todas partes, detrás de una montaña, debajo de un lago o en el fondo de un valle. Esto es porque aun de tener un lugar geográfico en concreto, tienen el poder de cambiar o mudar de lugar a su antojo.
Unos dicen que el mundo aun existiendo, jamas podra ser visto por los hombres, pues este se encuentra en un plano o dimensión superior en la que vivimos. En lo que todas las gentes comentan y coinciden es que el lugar, sea cual sea el sitio viven en un inmenso castillo dorado, cubierto de oro, y es tan grande el destello que produce, que puede ser divisado desde muy lejos.
Al igual que los duendes, las Hadas tambien se rigen por una normas que son obedecidas por todas ellas y estan jerarquizadas, habiendo las que tienen mas mando que otras. Estas no viven solas, sino que tambien estan haciendoles compañia unos duendecillos tan avispados como ellas forman este Reino mágico.
Existen las excepciones, que son aquellas hadas solitarias que prefieren habitar en los bosques o páramos grandes con abundante vegetación y sobre todo lo que no puede faltar son las flores, su mayor obsesión.
Sin embargo,ha habido épocas en que se ha creído que el país de las hadas
era un lugar geográfico concreto, aunque incluso este mismo ha tendido a mudar de sitio.
Por ejemplo, los galeses pensaban que se hallaba al norte de sus tierras montañosas y,después, en la parte peninsular oeste,misteriosa y rocosa, de Pembrokeshire.
Más adelante, se translada a una isla situada en el canal Irlandés, frente a las costas de Pemborkeshire.
Alguna vez la vieron los marinos,y hasta desembarcaron en ella,pero luego desapareció de un modo desconcertante.
No obstante, se dice que sus imaginarios habitantes. frecuentaban los mercados de Laugharne y Milkford Haven.
Los irlandeses llamaban Hy Breasail a la isla fantasma y, según ellos, se ubicaba al oeste.
Los habitantes decían que la isla feérica era la isla de Man.Problamente,la isla más famosa entre las islas imaginarias es Avalon.
Al legendario rey Arturo, a quien el poeta Lydgate del siglo XV describe como un
rey coronado en el país de las Hadas, lo trasladaron allí mortalmente herido
para que lo asistieran cuatro hadas reinas.
Se cree que Arturo yace aún con sus caballeros,en el corazón de un colina mágica, en un profundo sueño del que despertará cuando se le necesite para regir esa tierra.
Los habitantes del país de las hadas
Pueden dividirse en varias especies distintas,según su hogar natural.
Además de las Hadas solitarias, hay muchas elfinas de tipo rural que habitan en los bosques(a veces, más concretamente, adoptan a un árbol de tal modo que el hada
y el árbol vienen a ser más o menos sinónimos), en las colinas y en las cuevas montañosas.
Las hay que viven en islas míticas o en países que yacen debajo de los océanos
y existen también las hadas acuáticas que habitan en los mares, los lagos y los ríos.
Las hadas y la musica
Entre las aficiones de las hadas hay una común a todas ellas: su pasión por la música. Además de que les gusta, demuestran que tienen un gran talento, buen oído y una hermosísima voz. Ulises en la Odisea no tenía miedo de la belleza de las sirenas, sino de su voz, tan dulce y sugerente que les hechizaba, perdían toda conciencia y eran atraídos hacia ellas, provocando que chocaran los barcos y los marineros muriesen ahogados. Disney supo aprovechar bien esta afición de las hadas para crear una fantástica banda sonora para su “sirenita”.
Es tal su pasión por la buena música que se dice que alguna vez no han podido resistirse y han raptado a destacados gaiteros gallegos para que les acompañen en sus bailes. Con los gaiteros han llegado a un buen intercambio de conocimientos, ellos les llevaron su música, y ellas les enseñaron sus canciones.
La música les gusta en todas sus expresiones, disfrutan cantando, tocan el violín, la flauta, el arpa, la armónica, les encanta tocar los platillos y saltar a su son, se divierten bailando, ...
En cuanto al baile, la danza de las hadas es muy peculiar. Se reúnen en corro, formando un círculo, un círculo mágico, y a su alrededor saltan y bailan de modo alegre y despreocupado. Lo que no soportan es que alguien curiosee por allí cuando ellas bailan, por lo que puede ser peligroso para el ser humano que lo intenta, que siente una atracción que no puede controlar y que le lleva a unirse a ese círculo. El encanto de la música, la algarabía del ambiente, los pitos, saltos y cantos, acaban atrayéndolo a su interior, y si sucumbe y entra queda atrapado en su mundo.
Cuentan que las noches previas al cambio de estación, las hadas salen al exterior a divertirse con sus bailes y danzas, en el apogeo de sus poderes. La noche más propicia para encontrar un corro de hadas es la Noche de San Juan, su noche preferida. Si una noche, por el bosque, descubre muchas lucecitas a lo lejos que parece que saltan y una música desconocida, está usted asistiendo al baile de las hadas.
Además de la música y la danza, otra afición de las hadas son las cabalgatas.
Para las hadas cualquier día puede ser motivo de fiesta, aunque tres son las noches mágicas en que las leyes mortales quedan derogadas y las hadas salen a celebrarlo al exterior: la noche de San Juan, inicio del solsticio de verano; la noche de Beltane, víspera del Primero de Mayo; y el 31 de Octubre, víspera del Día de Todos los Santos.
En estas tres noches se sucede el siguiente rito.
Primero preparan sus cortejos mágicos, iniciando un magnífico desfile. Las hadas se ponen sus mejores galas, sus vestidos de rasos y tules. Les acompañan sus corceles, adornados con campanillas y borlas de colores, con el máximo colorido posible, y justo cuando llega la medianoche avanzan en procesión. El orden suele estar establecido, delante los reyes, con todos los honores, y detrás de ellos los siguen los principales caballeros a la orden del rey. Suenan las gaitas, los tambores. Primero un estandarte rojo y un grupo de caballeros, luego el estandarte verde y detrás los caballeros, más tarde el estandarte blanco y detrás más caballeros.
Cierra el desfile el resto de hadas y cortesanos. Unas avanzan a caballo, otras danzando y bailando a su alrededor. A estas procesiones se les conoce como “correrías de las hadas”.
Cuando termina el desfile se reúnen en círculos alrededor de la hierba y da comienzo el baile. Iluminan el lugar con la luz de las antorchas y al son de las gaitas cantan y danzan hasta el amanecer.
Todos saben, o al menos todos deberíamos saber, que en ninguna de estas noches se debe molestar a las hadas, porque si algún mortal, llevado por la curiosidad, atraviesa sus dominios, éstas se pueden mostrar crueles, hacerles sufrir y burlarse de ellos para castigar su osadía.
La noche de San Juan, noche mágica en todas las culturas, se celebra el 23 de Junio, noche anterior a la Epifanía de San Juan Bautista. Por toda Europa los campesinos celebraban esta noche encendiendo grandes hogueras, celebrando así la llegada del verano. Era una manera de exorcizar los malos espíritus para que las cosechas fueran favorables.
El fuego es uno de los cuatro elementos de la naturaleza y un elemento fundamental en los ritos, en cierta manera asociado a su contrario o complementario, el agua.
Ambos representan el final de algo y el principio de algo nuevo. Si el agua significa la purificación y el nacimiento, el fuego es la ruptura con lo anterior para empezar de cero construyendo algo nuevo. Cuando queremos olvidar algo malo no hay mejor manera que quemarlo, destruirlo, con la esperanza de que lo que venga será mejor. Por eso la noche de San Juan es una noche mágica, con las hogueras quemamos el pasado e iniciamos un ciclo nuevo, el verano, que esperamos sea próspero.
Otra noche mágica cargada de gran simbología en todas las culturas es la noche del 31 de octubre, o víspera de Todos los Santos Difuntos. El peligro de esta noche es que no sólo las hadas salen a celebrarlo, sino que también acuden los espíritus malignos, los espíritus de los muertos que no están en paz. Los mortales deben tomar mayores precauciones esa noche, porque pueden cruzarse con una procesión de almas difuntas que los llevarán con ellas.
Según parece el origen de la celebración de la noche de Halloween en Inglaterra está relacionado con las huestes, las hadas malignas. Los antiguos druidas creían que la noche anterior a lo que hoy es el Día de Todos los Santos Difuntos (el 1 de Noviembre), Samán, el señor de la muerte, convocaba a las huestes de los espíritus malignos y, para protegerse de ellos, los druidas encendían grandes hogueras. Para los celtas, los muertos bajaban esa noche a su antigua morada, la tierra.
La tradición de encender hogueras por estas fechas sobrevivió hasta épocas modernas. Con el paso del tiempo se añadieron nuevos ritos, utilizar calabazas huecas iluminadas por la luz de una vela en su interior, disfrazarse y pedir caramelos y chucherías por las calles, convirtiendo esta noche en una diversión. Por eso los disfraces más apropiados para esa noche son los de esqueleto, en referencia a los muertos, las brujas y otros personajes temidos, como Drácula. Es un modo de exorcizar los humanos a los malos espíritus.
Otra afición compartida por muchas hadas es la caza, aunque no es común a todas ellas, es la aristocracia féerica la que prefiere este deporte. Dicen que las hadas aristocráticas cazan venados acompañadas de perros blancos con orejas rojas. Aunque otras hadas también son conocidas por la caza, la temida Sluagh, que se divierte con un juego macabro, cazar almas montadas en caballos de ojos de fuego. Esto último suena a cuento, probablemente de hadas.
Como se visten las hadas?
En cuanto a cómo van vestidas o adornadas, puede haber tantas maneras como hadas. Es cierto que suelen ser muy coquetas, pero también se puede ser coqueta con total sencillez. El modo de vestir además de distinguirlas las define, es decir, según el tipo de ropa que llevan podemos intuir cómo son.
Algunas escogen para su adorno vaporosos vestidos o túnicas blancas, como las damas blancas, las anjanas o las hadas madrinas. No es casual que identificándose con el blanco, color de la pureza y la bondad, estas hadas sean benéficas y protectoras con el ser humano. Otras visten de verde. El color verde es el color de la naturaleza, de las hojas, lo que permite que se puedan confundir, mimetizar con el medio.
Si van de verde, confundiéndose con las hojas, sin duda son unas hadas traviesas y juguetonas, como las Damas Verdes, que se divierten burlándose de los humanos. Si recordamos a Campanilla, su traje verde nos confirma su forma de ser caprichosa y juguetona.
Algunos autores afirman que el traje verde nos avisa de que nos encontramos ante un hada agrupada, mientras que el rojo nos informa de que se trata de un hada solitaria. Yo no mantengo esta distinción, porque, ¿qué ocurre con aquellas que van de blanco, vestidas con pieles de animales, con ricos vestidos bordados de dorado o simplemente van desnudas? Se nos escapan tantas hadas que la simplificación rojo/verde no puede ser un punto de partida.
Y volviendo a los trajes, otras prefieren taparse con pieles de animales, como las Aguane. Las Aguane son guardianas de los bosques, protectoras de sus animalitos. Conocen el lenguaje animal, se visten como ellos y los protegen, ¿es o no casual que prefieran vestirse como ellos?
Las Rusalki, en cambio, prefieren ir simplemente desnudas o adornadas con hojas. La relación o identificación de las Rusalki con la naturaleza es muy grande, pueden incluso controlar la lluvia o el viento, y según esto ¿hay algo más natural que el propio cuerpo desnudo?
Otras prefieren el esplendor, la hermosura, los adornos, la riqueza. No nos confundimos al pensar en unas hadas aristocráticas. Entonces hablamos de joyas, lazos, adornos, tules, elegancia, velos y colores. Es la nobleza, marcando siempre la diferencia. Pero afirmar esto es tirar por tierra la frase “el hábito no hace al monje”, pero ¿acaso no son las hadas mucho más simples de pensamiento que nosotros?
25.4.10
El valor de una sonrisa
No cuesta nada, pero vale mucho.
Enriquece a aquellos que la reciben, sin restar a aquellos que la dan .
Se produce como un relámpago, pero su recuerdo a veces dura toda la vida.
No hay nadie tan rico que no la necesite, ni tan pobre que no la pueda dar.
Genera felicidad en el hogar, promueve los negocios y fortalece la amistad.
Es aliento para los cansados, luz para los desilusionados y sol para la oscuridad.
Pero no se puede comprar, ni prestar ni robar. Es algo que no vale nada…hasta que las regalas. Por favor regálanos tu sonrisa para abonar a nuestra felicidad.
4.2.10
Que son los duendes?
Extracto del libro: DUENDES.
Hablar de unos extraños seres que no son hombres, que no son ángeles, que no son espíritus, pero que son a la vez, todo eso y más, no es, evidentemente, tarea fácil.
No obstante, podemos aventurarnos por este mágico mundo de los “elementales”, también llamados Gente Menuda, Pueblo de la Buena Gente, espíritus de la Naturaleza o simplemente habitantes del País de las Hadas, bien provistos de toda clase de talismanes y de los conjuros que se conozcan, así como de una buena dosis de sentido común y de sentido del humor, pues aunque los seres de los que vamos a hablar son normalmente invisibles para nosotros, no por ello son menos reales.
El médico y alquimista suizo Paracelso, cuyo auténtico nombre le hace a uno trabarse la lengua: Philippus Aureoles Theophrastus Bombastus von Hohenheim, afirmaba en su Philosophia Occulta que los “elementales”
“No pueden clasificarse entre los hombres, porque algunos vuelan como los espíritus, no son espíritus, porque comen y beben como los hombres. El hombre tiene un alma que los espíritus no necesitan. Los elementales no tienen alma y, sin embargo, no son semejantes a los espíritus, éstos no mueren y aquéllos sí mueren. Estos seres que mueren y no tienen alma ¿son, pues, animales? Son más que animales, porque hablan y ríen. Son prudentes, ricos, sabios, pobres y locos igual que nosotros. Son la imagen grosera del hombre, como éste es la imagen grosera de Dios… Estos seres no temen ni al agua ni al fuego. Están sujetos a las indisposiciones y enfermedades humanas, mueren como las bestias y su carne se pudre como la carne animal. Virtuosos, viciosos, puros e impuros, mejores o peores, poseen costumbres, gestos y lenguaje”.
El comportamiento ecológico es propio de todos los “elementales”, desde el Busgosu asturiano hasta el Trentí de Cantabria, pasando por las distintas familias de hadas y duendes que existen en nuestro país, teniendo su mayor exponente en Mari, deidad femenina considerada por las tradiciones vascas como la reina de todos los elementales, ya que maneja y se identifica con casi todas las fuerzas de la Gran Madre Naturaleza, sean éstas tormentas, rayos, nublados, pedriscos, puesto que todos estos seres diminutos son parte indisoluble de la misma, aunque en una realidad paralela y sin la cual no sobrevivirían, y, por supuesto, nosotros tampoco.
Intentar elaborar una clasificación de todos los seres míticos que aparecen en España es una tarea complicada. Cuando se dedica tiempo y esfuerzo a seguirles la pista, se comprueba la diversidad de nombres, aspectos, costumbres y actitudes que adoptan ante los humanos; es por esto por lo que se les suele llamar genéricamente “elementales”, término más amplio que duendes, hadas, espíritus, geniecillos, etc., pues todos estos nombres designan a una parte de estos seres o a un grupo en concreto, pero nunca la totalidad. Además, el término los define muy bien, ya que son seres relacionados con los cuatro elementos básicos y primarios de la Naturaleza, es decir, el agua, el fuego, el aire y la tierra.
Paracelso creía que cada uno de estos cuatro elementos estaba constituido por un principio sutil y por una sustancia corporal densa, es decir, todo tiene una doble naturaleza. Así el fuego es visible e invisible, pues una llama etérea y espiritual se manifiesta a través de una llama sustancial y material, pasando algo parecido con los otros tres elementos, por esta razón, del mismo modo que la naturaleza visible está habitada por un número infinito de criaturas vivientes (plantas, animales y hombres), la contraparte espiritual e invisible – su universo paralelo diríamos hoy en día – está también habitada por una multitud de peculiares seres a los cuales dio el nombre de “elementales”, más tarde denominados Espíritus de la Naturaleza, dividiendo esa población en cuatro grupos diferentes, a los que arbitrariamente denominó gnomos (elemento tierra), ondinas (elemento agua), silfos (elemento aire) y salamandras (elemento fuego), creyendo que eran criaturas realmente vivas, semejantes a un ser humano en la forma, habitando sus propios mundos no muy alejados del nuestro, aunque invisible para nosotros por la razón de que los sentidos poco sutiles y poco desarrollados del hombre no son los más aptos para detectarlos.
LAS TRECE COINCIDENCIAS
No obstante, a pesar de sus diferencias, que en ocasiones son enormes, todos ellos presentan una serie de curiosas similitudes, que escuetamente pasamos a comentar
1. Son seres interdimensionales y atemporales. A diferencia de nosotros, no se rigen por las leyes físicas ordinarios, o al menos eso parece. Sin embargo, todos los indicios hacen pensar que viven como nosotros en la Tierra a pesar de que son seres del mundo etérico y astral y que comparten con los humanos los mismos lugares (ríos, bosques, montañas e incluso hogares). Todos los elementales están esencialmente ligados a elementos y fuerzas que forman parte del lado desconocido de la naturaleza. Tanto ellos como los Devas la protegen y se mimetizan en ella de forma tal que una agresión a árboles, plantas y animales la consideran una afrenta hacia ellos mismos.
2. Generalmente viven en comunidades y están organizados jerárquicamente, existiendo un jefe, rey o reina que los gobierna (así ocurre con la familia de las hadas, de las lamias, de los xacios, etcétera), incluidos los seres vinculados a los hogares, como son los duendes o familiares, que suelen obrar en colectividad, si bien se manifiestan por separado. Al vivir en tribus o grupos, tienen comportamientos similares a los de los humanos; se casan, tienen hijos, entierros, etcétera.
3. En su estado habitual son invisibles para el hombre, aunque no para algunos niños y animales (por ejemplo, una variedad de los duendes, los tardos, son visibles para los gatos y perros). Sin embargo, tienen cierta capacidad para materializarse en nuestra dimensión física y, por tanto, para hacerse visibles. Muchas veces, aunque lo deseen, no son visibles en su totalidad, lo que ha motivado la existencia de una gran diversidad de opiniones sobre su naturaleza, aunque la teoría más generalizada es considerarles seres intermedios entre el hombre y los ángeles, con cuerpos ligeros, cambiantes, camaleónicos y tan sutiles que pueden hacerlos aparecer o desaparecer a voluntad.
4. La característica anterior puede ser ampliada en el sentido de que muchos elementales pueden cambiar de tamaño y forma, adoptando tanto aspectos grotescos como hermosos, e incluso animalescos. Esta posibilidad está hoy en día muy discutida, siendo probable que, en realidad, lo que ocurra, no es voluntariamente quieran parecer feos o grotescos, sino que sean realmente así. La creencia general de que su tamaño es siempre diminuto hay que cuestionarla. Pues aunque prefieren el reducido – para ocultarse mejor de las miradas indiscretas -, pueden adoptar tamaños gigantescos. Lo cierto es que son multiformes, como así lo confirmó al investigador Walter Wentz uno de sus informantes: “Pueden aparecer bajo distintas formas. Una vez se me apareció uno que apenas tenía un metro de altura y era de complexión robusta, pero me dijo: “Soy mayor de lo que tú ahora me ves. Podemos rejuvenecer a los viejos, empequeñecer a los grandes y engrandecer a los pequeños”.”
5. Respecto a su temperamento, son, por lo general, juguetones. Les encanta confundir, asustar y asombrar a los humanos con sus trucos, invenciones y juegos (así lo hacen, al menos, los “elementales de la tierra”, como trasgos, frailecitos, sumicios y demás familia de duendes, así como los seres de los bosques, como el Tentirujo, el diaño burlón o el Busgoso). Son caprichosos y se les describe como seres codiciosos, con tendencia a la melancolía.
6. Están enormemente interesados en determinados aspectos sexuales de los humanos, de forma directa o indirecta, produciéndose en ocasiones contactos y uniones. Es éste un asunto de gran importancia, pues es una constante permanente en su relación con nosotros (piénsese en los incubos y a los súcubos). En España existen claros vestigios de enlaces entre humanos y elementales que han dejado descendencia. Este aspecto es especialmente interesante por estar poco estudiado por los folcloristas y del cual hablamos ampliamente en otra obra.
7. Cuando se hacen amigos de un humano o, por alguna razón, lo estiman y aprecian, le otorgan grandes regalos materiales, (oro, joyas, etc.) o bien poderes psíquicos (telepatía, clarividencia…). Si, por el contrario, nos enemistamos con ellos, son tremendamente rencorosos y vengativos. Un ejemplo muy claro lo tenemos con los duendes, familiares y hadas.
8. Viven muchos más años que los hombres, pero sin llegar a ser inmortales. Pueden alcanzar del orden de 500 o más años, según los casos, y cuando llegan a una cierta edad, dependiendo de cada grupo, empiezan a menguar, de manera que vienen a menos hasta desvanecerse totalmente. Los espíritus de la Naturaleza no pueden ser destruidos por los elementos más densos y groseros del fuego, la tierra, el aire o el agua. Funcionan en una banda de vibración mucho más alta que la de las sustancias terrestres. Al estar compuestos por apenas un único elemento o principio – el éter en el que funcionan – (a diferencia del hombre, que esta compuesto por varias naturalezas, como son el cuerpo, mente, alma, espíritu…), no poseen espíritu inmortal, y, al llegarles la muerte, simplemente se desintegran en el elemento individual original. Los que están compuestos de éter terrestre (gnomos, duendes, enanos…) son los que viven menos, y los del aire viven más.
9. Son éticamente neutros, y pueden resultar perversos y dañinos, así como bondadosos y amables, en función de nuestro personal con ellos y de lo que simbolizan. No olvidemos que representan todos los aspectos de la Naturaleza, a la que están vinculados de forma inherente y esencial. Carecen de conciencia, de mente, de un yo individualizado, y, por esta razón, no distinguen moralmente el bien del mal, aunque ayudan a la gente bondadosa y perjudican a los que son malvados con ellos. Se supone que tales criaturas son incapaces de desarrollo espiritual, pero algunos tienen un sorprendente elevado carácter moral.
10. Son inteligentes, en el sentido de que obedecen a un fin racional y concreto. Algunos parecen poseer una inteligencia extremadamente desarrollada, pero todos tienen ciertas limitaciones que les hacen en ocasiones parecer débiles y fáciles de engañar ante los humanos, aunque muchos de ellos disponen de poderes para nosotros inalcanzables.
11. Conocen y usan los elementos y leyes de la Naturaleza para conseguir sus objetivos (como los Nuberos y los Ventolines), y con frecuencia se les atribuye la construcción de megalitos, razón por la cual algunos estudiosos vinculan erróneamente a ciertos “elementales” con los dioses de los antiguos, aunque la verdad es que casi todos ellos poseen fuerza física y poder de sugestión como para afectar a nuestra voluntad y sentimientos si estamos en su campo de acción (como el canto de las sirenas o la danza de las hadas, por ejemplo).
12. No hay nada que les aterrorice tanto como el hierro y el frío acero, a pesar de que, paradójicamente, algunos de ellos, como los enanos o los gnomos, se dediquen a la profesión de herreros. Sus armas – que las tienen – no están nunca compuestas de estos materiales, sino que, en su mayoría, están confeccionadas con una piedra similar al pedernal amarillo, utilizando las mismas para defenderse, aunque también para atacar a animales. De todo esto se infiere que uno de los mejores talismanes para evitar su presencia es el hierro y todos sus derivados.
13. Por último, habría que señalar que sus principales ocupaciones, en las que gastan la mayor parte de sus energías, son: la música, la danza, las luchas, los juegos y el amor. Básicamente poseen tres grandes festividades: la del mes de mayo, la del 24 de junio (solsticio de verano) y la del mes de noviembre.
Al igual que en el resto del mundo, los elementales en España buscan sus habitáculos en contacto directo con la Naturaleza, aun en el caso de aquellos más íntimamente vinculados a los humanos (como los duendes), siendo así que encontramos su presencia entre cuevas y montañas (gnomos, trastolillos, enanos), bosques (busgosos, diaños,trentis), vinculados a fenómenos atmosféricos (nuberos, ventolines, tronantes) o a la Naturaleza en general (xanas,anjanas, mouras, encantadas y demás hadas o espíritus femeninos de la Naturaleza).
Tal como asegura García Atienza, los seres elementales vienen a ser “una especie de llamada de atención hacía una realidad que se da en la Naturaleza y que no se comporta conforme e los cánones físicos o morales establecidos por la sociedad humana”, y aunque más tarde dice que es inútil tratar de entenderlos, por nuestra parte vamos humildemente a intentarlo en esta obra monográfica sobre duendes y demás seres vinculados a las casas y a los hombres, los cuales se ajustan a estas trece características en mayor o menor medida.
Por su amplitud, importancia y especial presencia entre los humanos, los duendes domésticos y espíritus familiares (encuadrados en el elemento tierra) constituyen un grupo genuinamente propio, y los hemos estudiado de forme separada, aunque no independiente, del resto de los seres mágicos.
Un cuento que te deja con la boca abierta....
La gallina duende.
Una mujer vio entrar en su corral a una hermosa gallina negra, la que a poco puso un huevo que parecía de pava, y más blanco que la cal. Estaba la mujer loca con su gallina, que todos los días ponía su hermosísimo huevo.
Pero huido de acabársele la overa y la gallina dejó de poner, y su ama se incomodó tanto que dejó de darle trigo, diciendo:
- Gallina que no pone, trigo que no come.
A lo que la gallina, abriendo horrorosamente el pico, contestó:
- Poner huevos y no comer trigo, eso no es conmigo.
Y abriendo las alas dio un voleteo, se salió por la ventana y desapareció; por lo que la mujer se cercioró que la tal gallina era un duende, que se fue resentido por la avaricia de la dueña.
Hablar de unos extraños seres que no son hombres, que no son ángeles, que no son espíritus, pero que son a la vez, todo eso y más, no es, evidentemente, tarea fácil.
No obstante, podemos aventurarnos por este mágico mundo de los “elementales”, también llamados Gente Menuda, Pueblo de la Buena Gente, espíritus de la Naturaleza o simplemente habitantes del País de las Hadas, bien provistos de toda clase de talismanes y de los conjuros que se conozcan, así como de una buena dosis de sentido común y de sentido del humor, pues aunque los seres de los que vamos a hablar son normalmente invisibles para nosotros, no por ello son menos reales.
El médico y alquimista suizo Paracelso, cuyo auténtico nombre le hace a uno trabarse la lengua: Philippus Aureoles Theophrastus Bombastus von Hohenheim, afirmaba en su Philosophia Occulta que los “elementales”
“No pueden clasificarse entre los hombres, porque algunos vuelan como los espíritus, no son espíritus, porque comen y beben como los hombres. El hombre tiene un alma que los espíritus no necesitan. Los elementales no tienen alma y, sin embargo, no son semejantes a los espíritus, éstos no mueren y aquéllos sí mueren. Estos seres que mueren y no tienen alma ¿son, pues, animales? Son más que animales, porque hablan y ríen. Son prudentes, ricos, sabios, pobres y locos igual que nosotros. Son la imagen grosera del hombre, como éste es la imagen grosera de Dios… Estos seres no temen ni al agua ni al fuego. Están sujetos a las indisposiciones y enfermedades humanas, mueren como las bestias y su carne se pudre como la carne animal. Virtuosos, viciosos, puros e impuros, mejores o peores, poseen costumbres, gestos y lenguaje”.
El comportamiento ecológico es propio de todos los “elementales”, desde el Busgosu asturiano hasta el Trentí de Cantabria, pasando por las distintas familias de hadas y duendes que existen en nuestro país, teniendo su mayor exponente en Mari, deidad femenina considerada por las tradiciones vascas como la reina de todos los elementales, ya que maneja y se identifica con casi todas las fuerzas de la Gran Madre Naturaleza, sean éstas tormentas, rayos, nublados, pedriscos, puesto que todos estos seres diminutos son parte indisoluble de la misma, aunque en una realidad paralela y sin la cual no sobrevivirían, y, por supuesto, nosotros tampoco.
Intentar elaborar una clasificación de todos los seres míticos que aparecen en España es una tarea complicada. Cuando se dedica tiempo y esfuerzo a seguirles la pista, se comprueba la diversidad de nombres, aspectos, costumbres y actitudes que adoptan ante los humanos; es por esto por lo que se les suele llamar genéricamente “elementales”, término más amplio que duendes, hadas, espíritus, geniecillos, etc., pues todos estos nombres designan a una parte de estos seres o a un grupo en concreto, pero nunca la totalidad. Además, el término los define muy bien, ya que son seres relacionados con los cuatro elementos básicos y primarios de la Naturaleza, es decir, el agua, el fuego, el aire y la tierra.
Paracelso creía que cada uno de estos cuatro elementos estaba constituido por un principio sutil y por una sustancia corporal densa, es decir, todo tiene una doble naturaleza. Así el fuego es visible e invisible, pues una llama etérea y espiritual se manifiesta a través de una llama sustancial y material, pasando algo parecido con los otros tres elementos, por esta razón, del mismo modo que la naturaleza visible está habitada por un número infinito de criaturas vivientes (plantas, animales y hombres), la contraparte espiritual e invisible – su universo paralelo diríamos hoy en día – está también habitada por una multitud de peculiares seres a los cuales dio el nombre de “elementales”, más tarde denominados Espíritus de la Naturaleza, dividiendo esa población en cuatro grupos diferentes, a los que arbitrariamente denominó gnomos (elemento tierra), ondinas (elemento agua), silfos (elemento aire) y salamandras (elemento fuego), creyendo que eran criaturas realmente vivas, semejantes a un ser humano en la forma, habitando sus propios mundos no muy alejados del nuestro, aunque invisible para nosotros por la razón de que los sentidos poco sutiles y poco desarrollados del hombre no son los más aptos para detectarlos.
LAS TRECE COINCIDENCIAS
No obstante, a pesar de sus diferencias, que en ocasiones son enormes, todos ellos presentan una serie de curiosas similitudes, que escuetamente pasamos a comentar
1. Son seres interdimensionales y atemporales. A diferencia de nosotros, no se rigen por las leyes físicas ordinarios, o al menos eso parece. Sin embargo, todos los indicios hacen pensar que viven como nosotros en la Tierra a pesar de que son seres del mundo etérico y astral y que comparten con los humanos los mismos lugares (ríos, bosques, montañas e incluso hogares). Todos los elementales están esencialmente ligados a elementos y fuerzas que forman parte del lado desconocido de la naturaleza. Tanto ellos como los Devas la protegen y se mimetizan en ella de forma tal que una agresión a árboles, plantas y animales la consideran una afrenta hacia ellos mismos.
2. Generalmente viven en comunidades y están organizados jerárquicamente, existiendo un jefe, rey o reina que los gobierna (así ocurre con la familia de las hadas, de las lamias, de los xacios, etcétera), incluidos los seres vinculados a los hogares, como son los duendes o familiares, que suelen obrar en colectividad, si bien se manifiestan por separado. Al vivir en tribus o grupos, tienen comportamientos similares a los de los humanos; se casan, tienen hijos, entierros, etcétera.
3. En su estado habitual son invisibles para el hombre, aunque no para algunos niños y animales (por ejemplo, una variedad de los duendes, los tardos, son visibles para los gatos y perros). Sin embargo, tienen cierta capacidad para materializarse en nuestra dimensión física y, por tanto, para hacerse visibles. Muchas veces, aunque lo deseen, no son visibles en su totalidad, lo que ha motivado la existencia de una gran diversidad de opiniones sobre su naturaleza, aunque la teoría más generalizada es considerarles seres intermedios entre el hombre y los ángeles, con cuerpos ligeros, cambiantes, camaleónicos y tan sutiles que pueden hacerlos aparecer o desaparecer a voluntad.
4. La característica anterior puede ser ampliada en el sentido de que muchos elementales pueden cambiar de tamaño y forma, adoptando tanto aspectos grotescos como hermosos, e incluso animalescos. Esta posibilidad está hoy en día muy discutida, siendo probable que, en realidad, lo que ocurra, no es voluntariamente quieran parecer feos o grotescos, sino que sean realmente así. La creencia general de que su tamaño es siempre diminuto hay que cuestionarla. Pues aunque prefieren el reducido – para ocultarse mejor de las miradas indiscretas -, pueden adoptar tamaños gigantescos. Lo cierto es que son multiformes, como así lo confirmó al investigador Walter Wentz uno de sus informantes: “Pueden aparecer bajo distintas formas. Una vez se me apareció uno que apenas tenía un metro de altura y era de complexión robusta, pero me dijo: “Soy mayor de lo que tú ahora me ves. Podemos rejuvenecer a los viejos, empequeñecer a los grandes y engrandecer a los pequeños”.”
5. Respecto a su temperamento, son, por lo general, juguetones. Les encanta confundir, asustar y asombrar a los humanos con sus trucos, invenciones y juegos (así lo hacen, al menos, los “elementales de la tierra”, como trasgos, frailecitos, sumicios y demás familia de duendes, así como los seres de los bosques, como el Tentirujo, el diaño burlón o el Busgoso). Son caprichosos y se les describe como seres codiciosos, con tendencia a la melancolía.
6. Están enormemente interesados en determinados aspectos sexuales de los humanos, de forma directa o indirecta, produciéndose en ocasiones contactos y uniones. Es éste un asunto de gran importancia, pues es una constante permanente en su relación con nosotros (piénsese en los incubos y a los súcubos). En España existen claros vestigios de enlaces entre humanos y elementales que han dejado descendencia. Este aspecto es especialmente interesante por estar poco estudiado por los folcloristas y del cual hablamos ampliamente en otra obra.
7. Cuando se hacen amigos de un humano o, por alguna razón, lo estiman y aprecian, le otorgan grandes regalos materiales, (oro, joyas, etc.) o bien poderes psíquicos (telepatía, clarividencia…). Si, por el contrario, nos enemistamos con ellos, son tremendamente rencorosos y vengativos. Un ejemplo muy claro lo tenemos con los duendes, familiares y hadas.
8. Viven muchos más años que los hombres, pero sin llegar a ser inmortales. Pueden alcanzar del orden de 500 o más años, según los casos, y cuando llegan a una cierta edad, dependiendo de cada grupo, empiezan a menguar, de manera que vienen a menos hasta desvanecerse totalmente. Los espíritus de la Naturaleza no pueden ser destruidos por los elementos más densos y groseros del fuego, la tierra, el aire o el agua. Funcionan en una banda de vibración mucho más alta que la de las sustancias terrestres. Al estar compuestos por apenas un único elemento o principio – el éter en el que funcionan – (a diferencia del hombre, que esta compuesto por varias naturalezas, como son el cuerpo, mente, alma, espíritu…), no poseen espíritu inmortal, y, al llegarles la muerte, simplemente se desintegran en el elemento individual original. Los que están compuestos de éter terrestre (gnomos, duendes, enanos…) son los que viven menos, y los del aire viven más.
9. Son éticamente neutros, y pueden resultar perversos y dañinos, así como bondadosos y amables, en función de nuestro personal con ellos y de lo que simbolizan. No olvidemos que representan todos los aspectos de la Naturaleza, a la que están vinculados de forma inherente y esencial. Carecen de conciencia, de mente, de un yo individualizado, y, por esta razón, no distinguen moralmente el bien del mal, aunque ayudan a la gente bondadosa y perjudican a los que son malvados con ellos. Se supone que tales criaturas son incapaces de desarrollo espiritual, pero algunos tienen un sorprendente elevado carácter moral.
10. Son inteligentes, en el sentido de que obedecen a un fin racional y concreto. Algunos parecen poseer una inteligencia extremadamente desarrollada, pero todos tienen ciertas limitaciones que les hacen en ocasiones parecer débiles y fáciles de engañar ante los humanos, aunque muchos de ellos disponen de poderes para nosotros inalcanzables.
11. Conocen y usan los elementos y leyes de la Naturaleza para conseguir sus objetivos (como los Nuberos y los Ventolines), y con frecuencia se les atribuye la construcción de megalitos, razón por la cual algunos estudiosos vinculan erróneamente a ciertos “elementales” con los dioses de los antiguos, aunque la verdad es que casi todos ellos poseen fuerza física y poder de sugestión como para afectar a nuestra voluntad y sentimientos si estamos en su campo de acción (como el canto de las sirenas o la danza de las hadas, por ejemplo).
12. No hay nada que les aterrorice tanto como el hierro y el frío acero, a pesar de que, paradójicamente, algunos de ellos, como los enanos o los gnomos, se dediquen a la profesión de herreros. Sus armas – que las tienen – no están nunca compuestas de estos materiales, sino que, en su mayoría, están confeccionadas con una piedra similar al pedernal amarillo, utilizando las mismas para defenderse, aunque también para atacar a animales. De todo esto se infiere que uno de los mejores talismanes para evitar su presencia es el hierro y todos sus derivados.
13. Por último, habría que señalar que sus principales ocupaciones, en las que gastan la mayor parte de sus energías, son: la música, la danza, las luchas, los juegos y el amor. Básicamente poseen tres grandes festividades: la del mes de mayo, la del 24 de junio (solsticio de verano) y la del mes de noviembre.
Al igual que en el resto del mundo, los elementales en España buscan sus habitáculos en contacto directo con la Naturaleza, aun en el caso de aquellos más íntimamente vinculados a los humanos (como los duendes), siendo así que encontramos su presencia entre cuevas y montañas (gnomos, trastolillos, enanos), bosques (busgosos, diaños,trentis), vinculados a fenómenos atmosféricos (nuberos, ventolines, tronantes) o a la Naturaleza en general (xanas,anjanas, mouras, encantadas y demás hadas o espíritus femeninos de la Naturaleza).
Tal como asegura García Atienza, los seres elementales vienen a ser “una especie de llamada de atención hacía una realidad que se da en la Naturaleza y que no se comporta conforme e los cánones físicos o morales establecidos por la sociedad humana”, y aunque más tarde dice que es inútil tratar de entenderlos, por nuestra parte vamos humildemente a intentarlo en esta obra monográfica sobre duendes y demás seres vinculados a las casas y a los hombres, los cuales se ajustan a estas trece características en mayor o menor medida.
Por su amplitud, importancia y especial presencia entre los humanos, los duendes domésticos y espíritus familiares (encuadrados en el elemento tierra) constituyen un grupo genuinamente propio, y los hemos estudiado de forme separada, aunque no independiente, del resto de los seres mágicos.
Un cuento que te deja con la boca abierta....
La gallina duende.
Una mujer vio entrar en su corral a una hermosa gallina negra, la que a poco puso un huevo que parecía de pava, y más blanco que la cal. Estaba la mujer loca con su gallina, que todos los días ponía su hermosísimo huevo.
Pero huido de acabársele la overa y la gallina dejó de poner, y su ama se incomodó tanto que dejó de darle trigo, diciendo:
- Gallina que no pone, trigo que no come.
A lo que la gallina, abriendo horrorosamente el pico, contestó:
- Poner huevos y no comer trigo, eso no es conmigo.
Y abriendo las alas dio un voleteo, se salió por la ventana y desapareció; por lo que la mujer se cercioró que la tal gallina era un duende, que se fue resentido por la avaricia de la dueña.
20.1.10
Como invocar a los duendes?
Los duendes odian los gritos, las amenazas, los golpes y las mentiras.Podemos intentar atraerlos con música tranquila y en especial, música clásica en la que suene el sonido de una flauta.
Si quieres que te acompañen en tu vida, harás sonar música suave en la cocina.Y olvídate del reloj. Los duendes no tiene prisa!El mejor momento para comunicarte con ellos es durante el día, cuando el solesté en lo alto del horizonte.Este ritual, sin duda,lo debes llevar a cabo en la cocina.
Para contactar con tus duendes, debes preparar un tarta con miel en lugar de azúcar y agregar nueces o almendras.Una vez cocida, la sacas del horno y dejas que se enfríe un poco.Cortas una porción generosa,la colocas en un plato de barro cocido o loza, preferiblemente de color blanco.
Añades leche en una taza (no desnatada!); una maceta con una planta bonita (debe ser una planta sin espinas)y pones una servilleta como mantel.Como los duendes no se llevan bien con el fuego, no uses inciensos ni velas.Una vez que tengas todo preparado,cerrarás los ojos y dirás:"Yo (nombre y apellidos completos)invoco a los duendes que viven en la cocina de mi casa y les doy la bienvenidaa mi hogar. Prometo que siempre compartiré la comida que prepare y, a cambio, les pido que bendigan mi casa y a mí mism@.Qué siempre sobre el dinero y la abundancia en nuestra familia.Invoco su gracia para todas las personas que aquí viven.
Y les agradezco lo que ya están haciendo por mí".A partir de esta invocación, cada vez que cocines,separarás una pequeña porción(es un simbolo) de lo cocinado y lo dejarás sobre la servilleta que hace de mantel para los duendes,fuera de casa, en el lado exterior de la ventana.Les encanta lo dulce con miel,crema, frutos secos pero no puedes ofrecerles carneni salsas porque no lo aceptarán.A la mañana siguiente,tomaràs esa pequeña porción,la envolverás en un papel blancoy la echarás a la basura.
Si durante unos días no has podido cocinar,un montoncito de azúcar o alguna galletales hará felices.Recuerda que es muy importate dejarles algo nuevo todos los días.Renueva la servilleta porque son escrupulosos con la limpieza y cuida de la planta que les has regalado.
A los duendecillos les maravillan las cosas brillantes, tanto si tienen valor real como si no lo tienen a nivel económico.Si en tu casa reina la prosperidad significa que los duendes están llevandoa cabo sus tareas y una buena idea es hacerles un regalo:Un collar, una pulsera, piedras de colores,canicas, etc.serán muy apreciados por estos seres mágicos.Puedes dejarlos junto a la maceta,en su servilleta o cerca de la ventana.
Clases de Elfos
Tienen la piel más oscura y el pelo amarillo o rojo. Son más salvajes que los elfos altos, y tienden a usar la fuerza antes que la inteligencia. Sin embargo, no suelen ser agresivos, y evitarán las confrontaciones en la medida de lo posible, tienen una estrecha relación con los treant y otros seres del bosque.
Elfos grises
También conocidos como elfos duendes, son elfos de pelo plateado, y suelen habitar fuera del bosque. Son seres muy estudiosos a los que le gusta escribir tratados sobre la naturaleza. Suelen montar a grifos, y los usan sobre todo cuando se ven amenazados.
Semielfos
Son precedentes de un humano/a y un elfo/a. Tienen características intermedias entre ambas razas. Poseen la infravisión, pero no son tan diestros con el arco y la espada como lo pueda ser un elfo. Su vida media suele ser de unos 125 años.
Elfos negros
Elfos silvestres
Estos elfos están malditos, su maldición consiste en que no pueden salir a las luz del día (como un vampiro), si lo llegasen a hacer, una esfera de oscuridad los cubre antes de que toque la luz. Por lo general estos elfos viven en zonas obscuras, como pantanos.
Tambien existen
Elfos dorados: Los elfos dorados son de tez broncínea y pelo cobrizo, negro, rubio o dorado. Sus ojos son dorados, plateados, o negros. Tienden a ser conocidos como los más alejados de los humanos y de las demás razas, así como también se les tiene por los más orgullosos entre los elfos de la superficie.
Elfos lunares: Los elfos lunares son mucho más pálidos que los elfos dorados. Sus cabellos son de un tono blanco plateado, negro o azul. Sus ojos suelen ser azules o verdes, con destellos dorados. Tienden a tolerar a los humanos y también a las demás razas mucho más que el resto de las sobrazas élficas, de ahí que la mayoría de aventureros elfos y semielfos sean de descendencia lunar.
Elfos salvajes: Desconfían de todas las razas no élficas, en particular de los humanos. Tienden a ser de tonalidad cobriza, con tintes verdes. Su pelo tiende hacia el pardo y el negro. Sus ojos son castaños verdes o pardos. Tienden a ser los menos organizados de entre todas las subrazas élficas, pero aún así tienen una cierta influencia en los diferentes reinos de Ellcia.
Elfos marinos: Se dividen a su vez en dos ramas: los del Gran Mar y los del Mar de las Estrellas Caídas. Los elfos del Gran Mar son radiantes en distintas tonalidades de verdes profundos, con manchas irregulares amarronadas formando franjas por todo su cuerpo. Los elfos del Mar de las Estrellas Caídas tienen distintas tonalidades de azul, con manchas y franjas blancas. Ambos tienen la misma variedad de ojos y color de pelo que puede hallarse entre todos los pueblos élficos, y todos tienen las manos y pies palmeadas, y la habilidad de respirar bajo el agua.
Elfos oscuros: Son llamados por todas las demás subrazas razas como los drows. Son la antítesis total de las demás subrazas élficas. Su diabólica maldad parece querer equilibrar la bondad y tranquilidad de los demás elfos. Sus cabellos son grisáceos, plateados, o totalmente blancos. Sus ojos son, o bien rojizos o pálidos (que a menudo se confunden con el blanco sólido) y sus pieles negras como la obsidiana. La mayor parte de esta cruel raza había sido empujada bajo tierra y maldecida por los demás pueblos, pero ahora con la llegada de Kaalisia y el oscurecimiento del mundo han salido de sus agujeros para conquistarlo todo.
Los Elfos
Los elfos son humanoides de apariencia frágil y delicada, que viven durante cientos de años.
Es algo difícil tratar de explicar, o hablar sobre seres que no son espíritus, ni ángeles, ni humanos, pero, que, sin embargo, tienen algo de todos ellos y mas. Podemos darle el nombre genérico de elementales, espíritus de la naturaleza. Todo ellos habitan el Mágico Mundo de las Hadas.
Los elfos tienden a ser un poco más bajos y delgados que los humanos normales. Sus rasgos son finamente tallados y delicados, y hablan con tonos melódicos. Aunque parecen frágiles y débiles, como raza son rápidos y fuertes. Los elfos viven a menudo por encima de los 1.200 años, aunque mucho antes de este tiempo se sienten impulsados a abandonar los reinos de los hombres y los mortales. A dónde van no se sabe con seguridad, pero se trata de un innegable impulso de su raza.
Su aspecto físico es bastante similar al de los humanos, aunque tienen ciertas características, como sus orejas puntiagudas, su piel pálida y sus ojos almendrados, que los hacen bastante distinguibles de los hombres.
A pesar de ser menos corpulentos que los humanos (por término medio), tienen mayor agilidad y destreza en sus movimientos.
Un elfo se mueve con gracia y delicadeza, y de un modo tan sutil y silencioso que a veces es imperceptible su presencia. Este hecho les permite seguir con sigilo a un enemigo al que quiere espiar, o facilitar un ataque por sorpresa. Un elfo puede resultar prácticamente invisible en un bosque.
Los elfos tienen desarrollada la infravisión, por lo que no les resulta difícil moverse en la noche o por bosques donde no entra la luz solar.
Son grandes conocedores de los bosques, en los que habitan, y sus ropas en tonos verdes les permiten camuflarse en el bosque según su necesidad.
Es famosa la habilidad de los elfos con el arco. Son entrenados desde pequeños, y aunque también dominan la espada corta y larga, es con el arco con lo que un elfo combate eficazmente. Su agilidad les permite lanzar una flecha y moverse rápidamente para un nuevo disparo. Las mujeres elfas también son preparadas para la lucha. Es legendaria la leyenda de un ejército de doncellas elfas montadas sobre unicornios, que consiguieron grandes logros y victorias.
Los elfos suelen vivir en campamentos de unos 100 a 200 elfos, y son pocas las normas que la sociedad elfa tiene.
Generalmente, los elfos suelen ser muy individualistas, por lo que las leyes que cumplan serán las mínimas y más básicas. Les gusta realizar actividades que consideran agradables y alegres, como la música, el baile y la poesía.
Todos estos seres son muy antiguos, algunos son pequeños y horribles. Cuando están de pie sus brazos llegan mas abajo de las rodillas. Son de abundantes y enmarañadas cabelleras. Poseen un talento especial para la maldad, aunque también existen Elfos bienhechores. Les encantan las raíces de los alerces. No aman la lluvia pero sí la tempestad. Sus orejas son puntiagudas y sus piernas como de alambre.
Es evidente que los Elfos se han popularizado a partir de las descripciones que de ellos hace Tolkien en El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion. Sin embargo, Elfos han existido en otras culturas, en los mitos y en las leyendas mucho antes.
Es posible que la denominación provenga de la Mitología Nórdica, en la que Elfos eran el conjunto de todos los Seres Fantásticos que poblaban esas frías tierras. Sólo se dividían en los Elfos de la Luz y los Elfos de la Oscuridad, liosalfar y dopkalfar. Cuando los Elfos llegan a Escocia se identifican con Seres Feéricos de tamaño humano, y Elfame es el País de las Hadas. Por el contrario, en Inglaterra son las Hadas de tamaño diminuto las que reciben este nombre, y la literatura francesa y victoriana populariza esta figura minúscula que habita en las Colinas de los Elfos, confundiéndose en ocasiones con el Duende o el Gnomo, como ha sido habitual en los países mediterráneos e hispanoamericanos.
En las distintas lenguas nórdicas nos encontramos con los elves ingleses, los alfar germánicos, los elv daneses, los elfvar suecos, elfor o ellefolk escandinavos, alp y elbe alemán, aelpen anglosajón y alfa islandés. Sin embargo, podría indagarse en la denominación una posible raíz latina: albus, blanco.
Las más bellas descripciones de los Elfos míticos las encontramos en Escandinavia, donde también se les conocía como el Pueblo de las Huldre. Los elfos escandinavos son miembros de una antigua cultura, amantes de la música, la danza y las artes. Dominan los secretos de la naturaleza y de las hierbas mágicas, conocen los astros y el futuro, viajan sobre los rayos del sol, pueden atravesar cualquiera de los elementos, pero prefieren la cercanía de las aguas.
Los elfos tienden a ser un poco más bajos y delgados que los humanos normales. Sus rasgos son finamente tallados y delicados, y hablan con tonos melódicos. Aunque parecen frágiles y débiles, como raza son rápidos y fuertes. Los elfos viven a menudo por encima de los 1.200 años, aunque mucho antes de este tiempo se sienten impulsados a abandonar los reinos de los hombres y los mortales. A dónde van no se sabe con seguridad, pero se trata de un innegable impulso de su raza.
Los elfos son considerados a menudo frívolos y reservados. De hecho no lo son, aunque los humanos hallan a menudo sus personalidades imposibles de sondear. Se interesan por la belleza natural, la danza y la diversión, el juego y el canto, a menos que la necesidad dicte otra cosa. No les gustan los barcos ni las minas, pero disfrutan haciendo crecer las cosas y contemplando el cielo abierto. Aunque los elfos tienden a veces a la altanería y la arrogancia, contemplan a sus amigos y asociados como iguales. No hacen amigos con facilidad, pero un amigo (o un enemigo) nunca es olvidado. Prefieren distanciarse de los humanos, sienten poco amor hacia los enanos, y odian a los ocupantes malignos de los bosques.
Su humor es ingenioso, como lo son sus canciones y su poesía. Los elfos son valerosos pero nunca imprudentes. Comen con frugalidad; beben aguamiel y vino, pero raras veces en exceso. Aunque consideran que es un placer poseer joyas bien trabajadas, no se muestran abiertamente interesados en el dinero o los beneficios. Rallan la magia y la esgrima (o cualquier arte refinado de combate) fascinantes. Si sienten alguna debilidad, ésta recae en esos intereses.
Las más bellas descripciones de los Elfos míticos las encontramos en Escandinavia, donde también se les conocía como el Pueblo de las Huldre. Los elfor escandinavos son miembros de una antigua cultura, amantes de la música, la danza y las artes. Dominan los secretos de la naturaleza y de las hierbas mágicas, conocen los astros y el futuro, viajan sobre los rayos del sol, pueden atravesar cualquiera de los elementos, pero prefieren la cercania de las aguas.
25.12.09
Los duendes
Los duendes son seres sobrenaturales, que al igual que las hadas, se consideran como de invisibles para el mundo real pero no para el mundo feerico. Su estatura puede variar desde los treinta centímetros, hasta el metro y medio de altura, y es aquí, donde representa una diferencia con las hadas.
Normalmente, se ha comentado de ellos que suelen ayudar al hombre en las tareas tanto domésticas como las realizadas en el campo, a cambio de un poco de comida. Estos "elementales" se caracterizan por su mal humor en determinadas ocasiones y por la facilidad que tienen para adoptar una cierta postura despectiva y "hostiles" cuando se sienten ofendidos por algo.
Además tienen, por entero, aspecto humano, y como factor característico son revoltosos y graciosos, tomando como una de sus mayores aficiones el molestar y reírse de las personas que se encuentran plácidamente durmiendo por la noche, momento en el que se dejan ver. Pero aunque les guste la "vida divertida" estos pequeñitos seres pueden llegar a ser buenos ayudantes para la realización de cualquier tarea.
Al igual que las hadas, pueden pertenecer a cada elemento de la tierra: agua, aire, tierra y fuego... desempeñando distintas funciones según a la jerarquía que pertenezcan. Con todo ello, y aunque se den diversas procedencias acerca de sus vidas y "formas de ser", la mayoría de los autores coinciden en apuntar que son seres muy, pero que muy sabio e inteligentes...
Los duendes son seres pequenitos, traviesos, astutos, de agilidad prodigiosa, de inteligencia superior y en extremo burlones. Aparentemente, con sus actos y hechos sencillos, son inofensivos. Pero una cosa es oir relatar las travesuras y jugarrteas de los duendes, y reirse a carcajadas con el relato; y otra, es ser victima o blanco de su punteria, tema o tirria.
Por lo general no se dan a ver de la gente. Hacen sus torerias como seres invisibles, y la persona o personas perjudicadas, solamente escuchan los ruidos o palpan los danos. Algunos han oido las risitas de los duendecillos, despues que acaban de hacer estos el entuerto.
Como se expreso, estos seres burlones ejecutan actos sencillos, pero pertinaces y hostigadores.
La mayoria de las veces les da por dejar caer "lluvias de piedras, terrones,
trozos de ladrillo, etc. durante horas enteras y con frecuencia, durante varios dias consecutivos, sobre los patios y corredores de las casas. Sus habitantes, al sentirse asi acosados, se desasosiegan y aterrorizan; y al cabo de cierto tiempo, optan por abandonarlas. Pero algunas veces los duendes siguen a los huyones.
5.9.09
Los espiritus invisibles
Algunos creen que existen seres invisibles que controlan los elementos, ellos son los silfos, duendes y hadas
Nos hemos acostumbrado a ver las plantas, la perfección de los minerales, pero ¿nos hemos detenido a pensar cómo ocurren las transformaciones de la naturaleza?
Para los Rosacruces está labor está encomendada a seres invisibles denominados silfos, ondinas, gnomos, hadas, duendes y duendecillos que son invisibles para los ojos humanos y existen en una "cuarta dimensión".
Según Max Hendel, famoso rosacruz, las plantas y minerales sin manipuladas por los gnomos, las aguas las manejan las ondinas, los vientos los producen los silfos y las llamas del fuego las producen las salamandras.
"El hombre no ve los trabajos de estos seres invisibles, pero sí ve sus efectos. Es así como podemos apreciar que una flor va abriéndose y sentimos su grato perfume, así como saboreamos los frutos de las plantas sin saber cómo se han producido", señala Hendel.
Las plantas son manipuladas hábilmente por los gnomos, seres pequeños, enanitos, los cuales fabrican la verde clorofila de las hojas y dan a las flores esa multiplicidad de matices deliciosos y precisos que constituyen la delicia de los ojos.
Son también los gnomos quienes cortan lo cristales de los minerales y forman las gemas que brillan con el brillo de resplandecientes diademas. Sin ellos no existirían el hierro ni el oro con qué pagarlo.
Estos diminutos seres invisibles se encuentran por todas partes y son mas trabajadores que las abejas.
Los hombres han tratado una y otra vez de ofrecer una explicación adecuada de los fenómenos de los vientos y las tormentas, pero no han encontrado la correcta respuesta. Pero si pudieran ver a las legiones de silfos aleteando de un lado a otro, sabrían quiénes causan la variabilidad de los vientos.
Y si pudieran ver una tormenta en el mar desde el punto de vista etérica, observarían que lo que se llama "la guerra de los elementos", no es una frase vacía, porque el mar es realmente el campo de batalla entre silfos y ondinas y los rugidos de las tempestades no son mas que gritos de guerra de los espíritus del aire y de las aguas, indica Hendel.
Sabemos que el calor del sol provoca la evaporación de las aguas de los ríos y mares, haciéndolas ascender a las zonas mas frías del aire, donde se condensan, forman nubes, las que finalmente se encuentran tan saturadas de humedad que caen sobre la tierra para rellenar ríos y mares.
Pero, ¿eso es todo? ¿No hay un sinnúmero de vacíos en esta información? Para Hendel hay que tener en cuenta la acción semi inteligente de los silfos que elevan las partículas del agua vaporizada tan alto como pueden, hasta que las ondinas las fuerzan a soltarlas.
De vez en cuando intervienen también las salamandras, sin cuyo concurso no se puede prender fuego, las que encienden las antorchas resplandecientes del hidrógeno y el oxígeno, para producir los atronadores zigzagues de los rayos, cuyas vibraciones reverberan y aclaran la atmósfera, mientras que las ondinas arrojan las gotas de agua para que pueden ser restituidas en su elemento propio.
En el solsticio de invierno, en que los días son más cortos y las noches más lagas, los espíritus de la naturaleza fertilizan millones de semillas, las riegan y cuidan para que haya alimento físico para la humanidad.
A los espíritus de la naturaleza sólo los pueden ver en sus interesantes labores los que poseen la facultan de la clarividencia. Sólo ellos pueden internarse en esa discutida "cuarta dimensión" y observar todo un mundo sorprendente, con una actividad inusitada que no podemos ni imaginar, sostieen Hendel.
Lo curioso es que estos seres invisibles son mencionados en las antiguas leyendas y los vemos frecuentemente en los dibujos animados en que los representan tal como son.
Otro punto interesante es que estos seres invisibles son "guiados" por seres de gran elevación que cuidan de los humanos proporcionándoles el alimento y el abrigo que necesitan.
El alma como eco divino
Tanto amor y comunión están a nuestro alcance porque el alma contiene el eco de una intimidad primordial. Cuando hablan de cosas primordiales, los alemanes emplean el tér¬mino ursprungliche Dinge: «cosas originales». Hay una Ur-Intimitat in der Seele, es decir, «una intimidad primordial en el alma»; este eco está en todos. El alma no se inventó a sí misma. Es una presencia del mundo divino, donde la inti¬midad no tiene límites ni barreras.
No puedes amar a otro si no estás empeñado al mismo tiempo en la obra espiritual, hermosa pero difícil, de aprender a amarte a tí mismo. Cada uno de nosotros tiene al nivel del alma un manantial enriquecedor de amor. En otras palabras, no necesitas buscar fuera de ti el significado del amor. Esto no es egoísmo ni narcisismo, obsesiones ne¬gativas sobre la necesidad de ser amado.
Por el contrario, es el manantial del amor en el corazón. Por su necesidad de amor, las personas que llevan una vida solitaria suelen tro¬pezar con este gran manantial interior. Aprenden a despertar con sus murmullos la profunda fuente interior de amor. No se trata de obligarte a amarte a ti mismo, sino de ser re¬servado, de incitar a ese manantial de amor que constituye tu naturaleza más profunda a surcar toda tu vida. Cuando esto sucede, la tierra endurecida de tu interior vuelve a ablandarse. La falta de amor lo endurece todo. No hay mayor so¬ledad en el mundo que la del que se ha vuelto duro o frío. El resentimiento y la frialdad son la derrota final.
Si descubres que te has endurecido, uno de los dones que debes otorgarte es el del manantial interior. Incita a esta fuente interior a que se libere. Remueve el sarro dentro de ti a fin de que poco a poco, en una bella osmosis esas aguas nutricias penetren e inunden la arcilla endurecida de tu cora¬zón. Donde antes había tierra dura, yerma, impermeable, muerta, ahora hay crecimiento, color, nutrición y vida que fluyen del hermoso manantial del amor. Ésta es una de las formas más fecundas de transfigurar la negatividad que hay en nosotros.
Se te envía aquí a aprender a amar y recibir amor. El mayor don que el nuevo amor trae a tu vida es el despertar del amor oculto en tu interior. Te vuelve independiente. Ahora puedes acercarte al otro, no por necesidad ni con el aparato agotador de la proyección, sino por auténtica inti¬midad, afinidad y comunión. Es una liberación. El amor debería liberarte. Te liberas de esa necesidad ávida y abra¬sadora que te impulsa continuamente a buscar afirmación, respeto y significación en cosas y personas fuera de ti. Ser santo es hallar la propia patria, poder descansar en esa casa de comunión y arraigo que llamamos alma.
Fuente
ANAM CARA
EL LIBRO
DE LA
SABIDURÍA
CELTA
JOHN O´DONOHUE
24.8.09
El circulo celta del arraigo
El círculo celta del arraigo
En la poesía celta campean el color, la fuerza y la intensidad de la naturaleza. En sus bellos versos reconoce el viento, las flores, la rompiente de las olas sobre la tierra.
La espiri¬tualidad celta venera la luna y adora la fuerza vital del sol. Muchos antiguos dioses celtas estaban próximos a las fuentes de la fertilidad y el arraigo. Por ser un pueblo próxi¬mo a la naturaleza, ésta era una presencia y una compañera. La naturaleza los alimentaba; con ella sentían su mayor arrai¬go y afinidad. La poesía natural celta está imbuida de esta calidez, asombro y sentido del arraigo. Una de las oraciones celtas más antiguas se titula La coraza de San Patricio; su nom¬bre más profundo es La brama del ciervo. No hay división en¬tre la subjetividad y los elementos. A decir verdad, son las mismas fuerzas elementales las que dan forma y elevación a la subjetividad:
Amanezco hoy
por la fuerza del cielo, la luz del sol,
el resplandor de la luna,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez del viento,
la profundidad del mar,
la estabilidad de la tierra,
la firmeza de la roca.
Amanezco hoy
por la fuerza secreta de Dios que me guía.
En el mundo celta reman la inmediatez y el sentido del arraigo. Su mentalidad veneraba la luz. Su espiritualidad emerge como una nueva constelación para nuestra época. Estamos solos y perdidos en nuestra transparencia ham¬brienta. Necesitamos con urgencia una luz nueva y dulce donde el alma encuentre refugio y revele su antiguo deseo de arraigo. Necesitamos una luz que haya conservado su afinidad con las tinieblas, porque somos hijos de las tinie¬blas y de la luz.
Siempre estamos viajando de las tinieblas a la luz. Al principio somos hijos de las tinieblas. Tu cuerpo y tu cara se formaron en la benévola oscuridad. Viviste tus prime¬ros nueve meses en las aguas oscuras del vientre de tu ma¬dre. Tu nacimiento fue un viaje de la oscuridad hacia la luz. Durante toda tu vida, tu mente vive en la oscuridad de tu cuerpo. Cada uno de tus pensamientos es un instante fu¬gaz, una chispa de luz que proviene de tu oscuridad inte¬rior. El milagro del pensamiento es su presencia en el lado nocturno de tu alma; el resplandor del pensamiento nace en las tinieblas. Cada día es un viaje. Salimos de la noche al día. La creatividad nace en ese umbral primero donde la luz y las tinieblas se prueban y se bendicen entre sí. Sola¬mente encuentras equilibrio en la vida cuando aprendes a confiar en el fluir de este ritmo antiguo. Asimismo, el año es un viaje con el mismo ritmo.
Los celtas eran profunda¬mente conscientes de la naturaleza circular de nuestro via¬je. Salimos de la oscuridad del invierno a la promesa y la efervescencia de la primavera.
En definitiva, la luz es la madre de la vida. Donde no hay luz, no hay vida. Si el ángulo del Sol se apartara de la Tierra, desaparecería la vida humana, animal y vegetal que conocemos. El hielo cubriría la corteza. La luz es la presen¬cia secreta de lo divino. Mantiene despierta la vida. Es una presencia nutricia. Despierta el calor y el color en la natura¬leza. El alma despierta y vive en la luz. Nos ayuda a vislumbrar lo sagrado en lo profundo de nuestro ser. Cuando los seres humanos empezaron a buscar el significado de la vida, la luz se convirtió en una de las metáforas más vigorosas para expresar su eternidad y hondura. En la tradición occidental, como en la celta, se suele comparar el pensamiento con la luz. Se consideraba que el intelecto, en su luminosidad, era el asiento de lo divino en nuestro interior.
Cuando la mente humana empezó a explorar el si¬guiente gran misterio de la vida, el del amor, también utili¬zó la luz como metáfora de su poder y presencia. Cuando el amor despierta en tu vida, en la noche de tu corazón, es como un alba en tu interior. Donde había anonimato, hay intimidad; donde había miedo, hay coraje; donde reinaba la torpeza, juegan la gracia y el donaire; donde había aris¬tas, ahora eres elegante y estás en sintonía con el ritmo de tu yo. Cuando el amor despierta en tu vida, es como un re¬nacer, un comienzo nuevo.
Fuente:Anan Cara //El libro delos Celtas
Dioses Celtas (3)
Goibnyu: el herrero, equivalente al Vulcano roma¬no. Es parte de la trilogía masculina formada además por Luchtayne, el joyero, y Credne, el calderero. Eran los encargados de construir armas mágicas: lanzas que no podían fallar, espadas que atravesaban el metal, es¬cudos impenetrables. En cada herrería se mantenía un fuego permanentemente encendido en su honor. Su sím¬bolo es el yunque y se lo invoca para estimular la acti¬vidad en las artesanías y perfeccionar la creación de ar¬tículos mágicos.
Lugh, Brazo Largo: nieto de Balor. Tenía muchas habilidades (carpintero, guerrero, hechicero, poeta...), por eso fue aceptado entre los Tuatha. Recordemos que le atravesó la cabeza a Balor y le sacó el ojo por la nuca.
Luchtayne: integra el mencionado tríptico de dioses artesanos. Se lo invoca para solicitar creatividad en la confección de las herramientas mágicas. Su símbolo es el tridente.
Morrigan: diosa guerrera. Forma la trilogía de la guerra junto con Nemand y Macha. Es la más impor¬tante de las tres. Son la forma tripartita de Badb. Nemand confunde a los ejércitos del enemigo, haciendo que guerreen por error entre sí; Macha goza con la ma¬tanza indiscriminada y Morrigan es la que infunde fuerzas y valor sobrenaturales a los héroes.
Nuada: su epíteto característico es Brazo de Plata (recordemos: el que le hizo Airmid). Primer rey de los Tuatha de Danann y dios guerrero. Poseía la Espada In¬falible.
Ogma: dios de la literatura y de la fuerza. Uno de los hijos de Dagda, a quien éste dio uno de sus Montículos.
Éstos son los principales dioses irlandeses. Vemos que no eran ajenos a la envidia, la cólera, la venganza, ni inmunes a los engaños. Todo este mundo resulta, en primera instancia, impenetrable. Pero luego nos atrapa su extraña belleza. Lo extraño deriva de haber sido pro¬ducto de un pueblo de fiera belicosidad, pero que confi¬rió a sus deidades un sugestivo halo mágico. Esto se ve¬rifica también en sus leyendas, que inmediatamente trataremos.
Fuente: El magico mundo de los celtas//Viviana Campos
Los Dioses Celtas (2)
Dagda: deidad pancelta. Tenía diverso nombre en cada lugar. Deriva de Dagdevos (que significa "deidad múltiple o polifacética"). Es el omnipotente dios de los druidas y druida él mismo es el señor de la sabiduría.
Es el dios absoluto; guerrero, artesano, agricultor. Druida supremo, posee un caldero mágico en el que puede revivir a los guerreros muertos en batalla. Po¬see además un arpa mágica y maneja la rueda de la vida. Trajo del mundo superior la piedra del destino y la espada de Nuada. Poseía cuatro palacios en las pro¬fundidades de la tierra y bajo las colinas huecas, y do¬nó dos a dos de sus hijos. Le dio uno a Lug, y otro a Ogme. Se guardó dos para sí, el principal de los cua¬les era muy grande y estaba lleno de maravillas. Pero su hijo Angus se lo arrebató, ofendido porque había quedado excluido del reparto. Cuenta la leyenda que Angus se lo pidió prestado por un día y una noche. Cuando terminó ese plazo, Angus dijo que su padre se lo había dado para siempre, porque todo el tiempo consistía en un solo día y una sola noche, que se suce¬dían una al otro eternamente. Dagda debió entregár¬selo, pues aunque era el dios supremo, podía ser ven¬cido por la astucia. También era padre de Badb, diosa celta de la guerra; Brigit, diosa del fuego y de la poe¬sía; Ogma, dios de la literatura y de la fuerza; y Donn, dios de los muertos.
Angus MacOgg: Angus es el arpista de los Tuatha de Dañan. Hijo de Dagda, su nombre significa el hijo de la virgen, en sentido laico. Es el dios del amor, la juven¬tud y la belleza.
Badb: se la asimila con frecuencia a la faceta de la ira, en la temible y malévola trinidad llamada Morrigan. Su arquetipo es una diosa guerrera; se encuentra asociada con la muerte, la destrucción y la guerra. Al¬gunos la asimilan con la letal hada irlandesa Bean shide (en inglés Banshee), la cual solía aparecer don¬de alguien estaba próximo a morir. Hermana gemela de la irlandesa Ernmas, se la conoce también como la encargada del Caldero de la Muerte del mundo infe¬rior, en el cual se funden las almas humanas después de la muerte y antes de la resurrección. Cuenta la le¬yenda que será la responsable de provocar la destruc¬ción del período terrestre del ser humano cuando vier¬ta el caldero que convertirá al planeta terrestre en un desierto estéril y deshabitado. Era invocada para for¬talecer los contactos espirituales y conocer las vidas pasadas. Se dice que su invocación permite también conocer, a quienes lo deseen realmente, la fecha y ho¬ra exacta de su muerte. Sus símbolos son el cuervo, la guadaña y el báculo.
Balor: era un cíclope. Su vida y reinado dependían de que mantuviera cerrado su ojo, ya que con él podía matar a cualquier ser vivo que mirara. Esto era el re¬sultado de una maldición que le arrojó su padre cuan¬do era niño, por espiar en su cuarto de magia. Según la leyenda, Balor se trabó en combate con su nieto, Lugh, quien le arrojó con su honda una piedra que hi¬zo que el único ojo, atravesando la nuca, volara hasta el cielo.
Bean-Bha: no se tiene mucha información de esta diosa guerrera, excepto que protegió a la isla Erin de los invasores. Forma parte de la trilogía de diosas irlande¬sas, junto con Eire y Fothla. Bean Bha constituye el as¬pecto terrenal de las tres. Según la tradición, fue una fa¬mosa hechicera. En los rituales era invocada para inten¬sificar las cualidades de liderazgo en las batallas, mante¬ner la tradición y ayudar en las artes mágicas humanas.
Brigit o Brid: era tan amada y popular que la Igle¬sia no pudo desterrarla; entonces acabó convirtiéndola en Santa Brígida de Irlanda. Era una poetisa y, por lo tanto, los poetas la adoraban. Era además sanadora. Un lado de su cara era feo pero el otro era muy bello. El significado de su nombre era Flecha de Fuego.
Diancecht: patrono de la medicina. Amaba a sus dos hijos, Airmid y Miach, hasta que éstos lo superaron. El dios, irritado, mandó matar a Miach, mientras que Airmid huía. En la tumba de Miach crecieron hierbas medicinales que, se decía, curaban todas la enfermeda¬des. Airmid las clasificó según sus propiedades curati¬vas. Su padre nuevamente envidioso las desordenó; por eso hoy no se pueden curar todas las enfermedades.
Eire: ha sido el nombre de Irlanda desde siempre. Se la consideraba protectora de la isla Esmeralda. Hija de Dagda y Delbaeth, la magia de Eire es muy poderosa. Arroja hacia sus enemigos bolas de barro, que caen transformadas en cientos de guerreros luego de tocar el cielo. Es la esposa de MacGreine y su nombre significa "hija del sol". Se invoca por sus cualidades de liderazgo y en recuerdo de las tradiciones. Sus atributos son el ar¬pa y el trébol.
Fuente:Elmagico mundo de los celtas//Viviana Campos
Dioses celtas (1)
Dioses del panteón irlandés
Para interpretar el carácter de estos dioses, recapitu¬lemos primero algunos elementos propios del mundo celta:
• Amplia expansión territorial y sincretismo.
• Idiosincrasia belicosa.
• Fanático sentido de independencia.
Básicamente, el universo celta se dividía en niveles; el del común de los mortales, el de los héroes y el de los dioses. Creían en la reencarnación. No hay pruebas en los ciclos míticos de que hubiera algo parecido a la noción de cielo, ni hay rastro de ello en las fuentes his¬tóricas. A lo sumo, por lo que sabemos de las enseñan¬zas druídicas, existía una especie de inframundo en el que pasaban las almas el tiempo entre una encarna¬ción y otra.
Ayne: es la diosa irlandesa de los ganados; también lo es del sol y del fuego. Se la asocia con la festividad de Randaghadh; en ella se celebran procesiones con antorchas en honor de Ayne, agitando las llamas sobre los campos sembrados para asegurar una buena cose¬cha. Se dice que esta diosa fue raptada y violada por Ailil Ollum, un rey al que luego ella misma destruye con sus artes mágicas. Ayne se impuso una regla por la cual se obligaba a no dormir jamás con un hombre de cabellos canos. Pero cuando se enamoró del joven Finn MacCumhall, su celosa hermana engañó al guerrero llevándolo a un lago encantado que encaneció sus ca¬bellos. Ayne vio a su amado con los cabellos blancos co¬mo la nieve pero, a pesar de su enorme pena, mantuvo su promesa y no se acostó con él. También es Ayne una diosa lunar menor. Se la invoca como protectora de las mujeres y rectora de las hadas conocidas como Dinshenchas. Su símbolo es el fuego, especialmente de madera de nogal o avellano.
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